Reportes apuntan a endurecimiento; el Comité Olímpico Internacional pide cautela

El COI explora una regulación integral sobre elegibilidad en la categoría femenina, con la meta de armonizar lo que hoy depende de cada deporte. La necesidad de previsibilidad rumbo a Los Ángeles 2028 y de criterios uniformes para comités nacionales y atletas empuja el cronograma. Sin embargo, el organismo insiste en que no hay decisión final y que la elaboración debe apoyarse en ciencia y principios de derechos humanos.
Los reportes periodísticos hablan de una orientación restrictiva “para proteger la categoría femenina”, un mandato político-deportivo que la presidenta Kirsty Coventry ha verbalizado como prioridad. Esta mirada coloca el eje en ventajas residuales tras la pubertad masculina, punto sobre el que varias federaciones ya actuaron.
World Athletics elevó el estándar: además del veto a mujeres trans con pubertad masculina, introdujo pruebas genéticas de una sola vez (p. ej., detección del gen SRY) para validar elegibilidad. El objetivo declarado es “proteger con firmeza la categoría femenina” y reducir litigios. Este precedente técnico-jurídico pesa en el debate olímpico.
En natación, World Aquatics adoptó en 2022 la regla que limita la participación a quienes completaron la transición antes de los 12 años; en rugby, el veto a nivel élite ya rige. Estas políticas, más las consultas en otros deportes, generan una constelación de estándares que el COI pretende sistematizar.
El riesgo regulatorio está en el diseño y la implementación: una norma olímpica debe ser clara, aplicable por federaciones y defendible ante tribunales, sin desatender la no discriminación. Allí entran debates sobre umbral biológico, pruebas y ventanas de transición, con la dificultad de traducir literatura científica heterogénea a criterios binarios de elegibilidad.
La comunicación será determinante: aun con pocas atletas trans históricamente en Juegos, la percepción pública y el impacto en el deporte femenino exigen mensajes que expliquen por qué y cómo se protege la categoría. Informes coinciden en que el volumen real de casos es bajo, pero el impacto simbólico y legal es alto.
En ese marco, la opción más probable es un marco paraguas del COI que reconozca variaciones por deporte, pero con principios comunes y mínimos de verificación, dejando a cada federación ajustes finos por disciplina. La línea de tiempo apunta a resoluciones previas a LA 2028, aunque el COI no ha confirmado fechas.
