Tres décadas de música recuperan valor

El mercado de casetes antiguos registra un crecimiento estadísticamente significativo en los últimos cinco años. Las ventas en Reino Unido alcanzaron 157.000 unidades en 2020, duplicando las cifras del año anterior según la Industria Fonográfica Británica. Estados Unidos reportó 430.000 unidades vendidas en el mismo período, representando un incremento de cinco veces respecto a años previos.

Los datos revelan que ciertas ediciones específicas superan los 40.000 euros en transacciones documentadas. La maqueta de Michael Jackson valorada en 50.000 euros constituye el ejemplo más notable, aunque no el único. Múltiples cintas de artistas reconocidos alcanzan cifras de cuatro dígitos en plataformas especializadas.

El fenómeno responde a variables económicas identificables: escasez de producto, demanda creciente de coleccionistas y entrada de nuevos compradores jóvenes. Estos elementos han creado un mercado secundario robusto que desafía las predicciones de obsolescencia total del formato.

Philips lanzó comercialmente el casete en 1963, iniciando una revolución en el consumo musical. El formato alcanzó su punto máximo durante las décadas de 1970 a 1990, período en el cual dominó las ventas globales de música grabada. Sony complementó el ecosistema con el Walkman en 1979, dispositivo que vendió más de 200 millones de unidades en todo el mundo.

La decadencia comenzó en la década de 1990 con la introducción del compact disc. En 2001, los casetes representaban menos del 4% del mercado estadounidense. España mantuvo ventas de 7 millones de unidades ese año, pero la tendencia descendente era irreversible. Para 2010, Sony dejó de fabricar reproductores Walkman, marcando simbólicamente el fin de una era.

El resurgimiento actual se documenta con cifras concretas. Reino Unido reportó ventas de 50.000 unidades en 2018, 157.000 en 2020. Estados Unidos muestra una progresión similar, con incrementos anuales sostenidos desde 2015. La National Audio Company, última fábrica de casetes en Estados Unidos, vendió más de 10 millones de cintas en 2014 y facturó cinco millones de dólares en 2015.

La valoración de un casete específico depende de criterios objetivos mensurables. La rareza se cuantifica por el número de copias producidas. Las ediciones limitadas a menos de 1.000 unidades generalmente alcanzan valoraciones superiores. El estado de conservación se evalúa mediante escalas estandarizadas que consideran caja, carátula, cinta y funcionalidad del mecanismo.

El material magnético constituye un factor técnico determinante. Las cintas de hierro puro ofrecen mejor respuesta de frecuencia y menor distorsión que las de óxido de hierro. Los coleccionistas experimentados identifican estas diferencias mediante inspección visual y auditiva, pagando precios premium por tecnologías superiores.

Discogs, la base de datos musical más completa, registra aproximadamente un millón de casetes en su catálogo de 14 millones de obras. Esta proporción indica la relativa escasez del formato comparado con vinilos o CDs. Las transacciones documentadas muestran un rango de precios desde centavos hasta miles de dólares, con concentración en el segmento medio de 20 a 100 dólares.

La entrada de artistas contemporáneos al mercado representa un fenómeno reciente. Olivia Rodrigo vendió 8.500 copias en casete de su álbum “GUTS” en 2023 en Reino Unido. Taylor Swift, Lady Gaga y Billie Eilish mantienen ediciones en este formato, dirigidas específicamente a coleccionistas y fans. Esta estrategia demuestra que la demanda no se limita a objetos vintage.

Los datos disponibles sugieren que el mercado de casetes, aunque menor comparado con el vinilo, mantiene una trayectoria ascendente sostenida. La combinación de factores nostálgicos, estéticos y coleccionistas crea condiciones para crecimiento continuo en segmentos específicos del mercado.

Las proyecciones a mediano plazo indican estabilización en niveles actuales, con crecimiento selectivo en ediciones especiales y artistas de culto. El mercado probablemente no alcanzará volúmenes masivos, pero establece un nicho comercial viable. Para propietarios de colecciones antiguas, la recomendación objetiva es documentar, evaluar y preservar, considerando que el valor podría incrementarse en función de las tendencias  actuales.

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