Testigos relatan cómo arrancó la persecución y piden que estos hechos no queden impunes
Los primeros minutos del incidente muestran a la camioneta maniobrando bruscamente en la avenida Carrera 68 con Américas. El conductor habría impactado una motocicleta estacionada y otra en circulación, lo que motivó la reacción inmediata de un grupo de motociclistas que lo siguieron.
Las cámaras de seguridad del sector Tabakú captaron el momento en que la camioneta se detiene, diversas motos se agrupan alrededor, y varios sujetos descienden, golpean con cascos las ventanas del vehículo, rompen cristales y emplean objetos contundentes para extraer al conductor.
Según testigos, el grupo que lo agredió superó las cuarenta personas; algunas versiones estiman hasta 200 motorizados. Ninguna autoridad interrumpió de inmediato la agresión. “Lo cogieron a puños”, relató un motociclista.
La camioneta quedó destrozada: puertas abiertas, llantas arrancadas, vidrios fracturados. Mientras tanto, el conductor fue trasladado de urgencia, pero sus heridas y los politraumatismos causados le ocasionaron la muerte poco después. La Policía informó que también un agente resultó afectado durante la huida del vehículo.
En respuesta, la administración distrital y la Policía Metropolitana activaron cámaras de seguridad para identificar a los responsables; aseguraron que quienes participaron en la agresión podrían enfrentar cargos por homicidio o lesiones agravadas.
Para la comunidad de Kennedy, este hecho asoma un doble reto: por un lado, la seguridad vial frente a conductas de alto riesgo; por otro, la regulación de la reacción ciudadana ante delitos percibidos. En las calles de Bogotá, estos dos frentes siguen conectados.
Finalmente, el linchamiento plantea un dilema ético y jurídico: cuando la autoridad tarda o parece insuficiente, surge la tentación de ser juez y ajusticiador. Pero esa vía desemboca en desorden, no en justicia. Y cuando la víctima muere en manos de la multitud, la ciudad entera queda herida.
El linchamiento del conductor tras un atropello en la localidad de Kennedy sacude a Bogotá: desnuda fallas en la movilidad, en la respuesta institucional y en la convivencia ciudadana. Mientras persisten las investigaciones para esclarecer responsabilidades, la capital enfrenta preguntas de fondo: ¿cómo prevenir nuevos estallidos de violencia vial y colectiva? La respuesta compromete a todos: autoridades, ciudadanos y comunidad.
