Vecinos denunciaron durante meses el ruido constante y las autoridades confirmaron que el local no funcionaba como sindicato sino como bar

Vecinos de Galerías, en la localidad de Teusaquillo, llevaban meses denunciando ante las autoridades el ruido nocturno que no les permitía descansar. Finalmente, un operativo conjunto de la Alcaldía de Bogotá y la Policía Metropolitana derivó en la suspensión de un bar que operaba en ese sector. El lugar se presentaba como un “sindicato”, pero las primeras verificaciones evidenciaron que su actividad real correspondía a la de un establecimiento de expendio de licor y entretenimiento nocturno.

Al momento de la inspección, la administradora del local aseguró que se trataba de una organización sindical y que la actividad cumplía un fin asociativo. Sin embargo, no logró aportar documentos, actas ni registros que respaldaran esa versión. Tampoco se hallaron listados de afiliados ni soportes que demostraran reuniones de carácter sindical. Para las autoridades, esta situación reforzó la hipótesis de que el rótulo era solo una fachada para operar un bar en un entorno residencial de Teusaquillo.

Dentro del establecimiento, los funcionarios encontraron mesas ocupadas, personas consumiendo bebidas alcohólicas y una carta con precios de licores a la vista de los asistentes. Los clientes consultados confirmaron que llegaban al lugar como a cualquier bar, sin ningún tipo de vinculación sindical. La escena contrastaba con la justificación de los propietarios y coincidía con las quejas radicadas por los habitantes de Galerías sobre música a alto volumen hasta altas horas de la noche.

Las autoridades también revisaron las condiciones de seguridad del inmueble. De acuerdo con un informe previo del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá, el sitio no cumplía con la normativa mínima: no había iluminación de emergencia, ni detectores de humo y tampoco existía un plan de evacuación en caso de accidente. Estas falencias, frecuentes en establecimientos clandestinos o mal habilitados, representan un riesgo significativo para la vida de los asistentes y vecinos, más aún cuando se mezclan consumo de alcohol y espacios cerrados.

Un elemento adicional que llamó la atención fue el estado de las ventanas, tapadas con tablas y cortinas oscuras, lo que impedía el ingreso de luz natural y afectaba la ventilación del local. Este tipo de adecuaciones, según explicaron las autoridades, suele utilizarse para contener el ruido y dificultar la visibilidad desde el exterior, pero al mismo tiempo puede agravar las consecuencias de un eventual incendio o emergencia. Para los residentes del sector, el cierre es una respuesta a años de convivencia difícil con establecimientos que, según denuncian, desatienden las normas.

La medida aplicada fue la suspensión por diez días, sustentada en el numeral 16 del artículo 92 de la Ley 1801 de 2016, que faculta a la Policía para sancionar actividades económicas que funcionan sin los requisitos exigidos. El mayor Sergio Moreno, comandante de la Estación de Policía de Teusaquillo, explicó que la intervención hace parte de un plan de controles nocturnos en barrios de Bogotá donde se han detectado casos de fachadas falsas, funcionamiento sin permisos y afectación directa a la comunidad.

El operativo contó con la presencia de funcionarios de la Secretaría de Gobierno, la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia, el Cuerpo Oficial de Bomberos y unidades de Inteligencia de la Policía. Las autoridades resaltaron que los controles continuarán en Galerías y otros corredores de rumba de la ciudad, invitando a los ciudadanos a denunciar bares y discotecas que no respeten los horarios ni las normas de convivencia. Insistieron en que el equilibrio entre vida nocturna y tranquilidad barrial depende tanto de la acción institucional como de la participación activa de la comunidad.

Con este nuevo operativo en Galerías, la Alcaldía de Bogotá busca enviar un mensaje claro a los establecimientos nocturnos de Teusaquillo y de otras localidades: no habrá tolerancia con los bares que se amparen en fachadas irregulares o que ignoren las quejas por ruido y seguridad. La suspensión temporal del bar señalado de operar como falso sindicato se convierte en un caso de referencia para vecinos que reclaman mayor control sobre la rumba en Bogotá. Denunciar, documentar y acudir a los canales oficiales continúa siendo la principal herramienta de la ciudadanía para recuperar la tranquilidad en sus barrios.

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