El Consejo de Estado pidió respetar las licencias urbanísticas y aeronáuticas, y recordó que el desarrollo turístico debe compatibilizarse con la protección del entorno y de los residentes
La confirmación del fallo contra los helipuertos turísticos en la Piedra del Peñol no solo clausura una polémica actividad en Guatapé, sino que también pone bajo la lupa la forma en que los municipios organizan su territorio frente a un turismo en expansión. Al respaldar lo decidido por el Tribunal Administrativo de Antioquia, el Consejo de Estado recordó que las operaciones aéreas deben someterse a las reglas del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y a las licencias de construcción y aeronáuticas, más aún cuando se desarrollan en zonas rurales densamente habitadas.
Durante años, los helipuertos instalados en las inmediaciones de la roca y en predios privados aprovecharon la alta demanda de vuelos panorámicos sobre el embalse. Sin embargo, la justicia encontró que esa expansión no estuvo acompañada de una evaluación suficiente de impactos ni del cumplimiento completo de las exigencias urbanísticas, lo que derivó en una afectación directa sobre veredas que pasaron de escuchar el sonido del agua y del campo a convivir con el tráfico constante de aeronaves.
El fallo detalla que el helipuerto conocido como “La Piedra” deberá suspender definitivamente su operación, mientras que el helipuerto ubicado en un hotel tendrá un plazo máximo de seis meses para trasladarse a un lugar que cumpla con las condiciones del POT y cuente con los permisos respectivos de la Aerocivil. Si las empresas no realizan ese traslado en el tiempo fijado, la clausura será total. Esta combinación de suspensión inmediata y reubicación condicionada refleja la intención de ordenar el territorio sin desconocer que hay inversiones en curso.
La decisión llega en un momento en que Guatapé discute cómo seguir creciendo sin perder el equilibrio entre su vocación turística y la calidad de vida de quienes residen de manera permanente en el municipio. Las autoridades locales han visto multiplicarse las solicitudes de proyectos hoteleros, actividades náuticas, miradores y experiencias de aventura, lo que exige revisar con lupa los usos del suelo para evitar conflictos entre residentes, visitantes y empresarios. El caso de los helipuertos se convierte así en una especie de “caso de estudio” de lo que ocurre cuando el ordenamiento territorial va detrás del mercado.
En el plano jurídico, el Consejo de Estado reiteró que los derechos colectivos a la tranquilidad, al ambiente sano y a la seguridad no pueden subordinarse a la simple expectativa de lucro. Los jueces resaltaron que la comunidad de Guatapé acudió a la vía judicial después de no encontrar soluciones efectivas en las instancias administrativas, y que la prueba aportada demostraba la reiteración del ruido, las molestias diarias y las dudas sobre la legalidad de las plataformas de despegue y aterrizaje.
El fallo deja varios retos para la administración municipal: por un lado, actualizar y hacer cumplir el POT con criterios claros sobre actividades aeronáuticas en entornos turísticos; por otro, fortalecer los mecanismos de participación ciudadana para que los proyectos se construyan con mayor diálogo entre comunidad y operadores. También obliga a articular mejor la relación con la Aerocivil, que tiene la competencia técnica para autorizar o negar helipuertos, pero que debe coordinar con los planes de desarrollo y las normas de uso del suelo.
A nivel regional, la experiencia de Guatapé puede servir de referencia para otros municipios de Antioquia y del país donde las experiencias aéreas empiezan a ganar terreno como gancho turístico. La sentencia insiste en que la sostenibilidad de estos modelos no se mide solo por el número de visitantes, sino por su capacidad de respetar los límites ambientales, urbanísticos y sociales de los territorios que los acogen. En adelante, cualquier propuesta de helipuerto turístico alrededor de la Piedra del Peñol deberá leerse a la luz de este precedente.
El caso de los helipuertos turísticos en la Piedra del Peñol marca un punto de quiebre en el ordenamiento territorial de Guatapé y en la discusión sobre turismo responsable en Colombia. Con el fallo del Consejo de Estado como referencia, la región se encamina a revisar cómo crecer sin desbordar su capacidad ambiental ni sacrificar la tranquilidad de sus residentes. Siga en nuestras plataformas el análisis de las nuevas reglas para helipuertos, POT, Aerocivil y turismo sostenible en Antioquia.
