Qué revela la renuncia de Mary Luz Herrán

La renuncia de Mary Luz Herrán a Colombia Humana va más allá de un desencuentro personal. La decisión de una de las figuras que acompañó a Gustavo Petro desde la guerrilla del M-19 desnuda fallas estructurales en el partido que hoy sostiene al Gobierno. Lo que Herrán describe como “violencia política” y “fraude” interno no solo habla de un conflicto entre dirigentes, sino de los problemas de gobernanza de una colectividad que pasó de la oposición al poder sin resolver sus tensiones orgánicas. La pregunta que deja su salida es si Colombia Humana será capaz de corregir el rumbo o si este episodio marcará el comienzo de una fragmentación más profunda en el campo progresista.

Desde el punto de vista interno, la renuncia evidencia una disputa por el control del aparato partidista. La asamblea en la que Herrán denunció arbitrariedades, cambios de reglas y maniobras para impedir su llegada a la presidencia de Colombia Humana sugiere que el partido no logró construir canales sólidos para procesar la competencia entre corrientes y liderazgos. La figura de Gloria Flórez aparece como uno de los polos de esa disputa. Para Herrán, la senadora encarna una forma de hacer política que privilegia cerrarle el paso a los disidentes y blindar a un círculo reducido de dirigentes. Esa tensión pone de relieve una contradicción clásica de los partidos de izquierda: la dificultad para conciliar su discurso democrático con prácticas internas que, en algunos casos, reproducen lógicas de exclusión. Otra dimensión clave es la de la violencia política. Aunque el término suele asociarse a agresiones físicas o amenazas, en contextos partidistas también incluye campañas de desprestigio, borrado de trayectorias y decisiones que buscan aislar a ciertas voces. Al hablar de violencia política “vivida en carne propia”, Herrán apunta a una cultura organizativa que, según ella, terminó expulsando a parte de la militancia que ayudó a construir el proyecto. La salida de los hijos que tuvo con Petro, Andrea y Andrés, del círculo activo de Colombia Humana refuerza la idea de una crisis que impacta incluso en el entorno más cercano del presidente. Para un partido que nació como expresión de renovación política, estas fugas simbólicas tienen un peso considerable, pues envían el mensaje de que el proyecto original se habría desdibujado..  En el plano institucional, la renuncia coincide con un momento en el que Colombia Humana enfrenta retos decisivos: avanzar en su fusión con el Pacto Histórico, garantizar listas competitivas para 2026 y responder a las observaciones del Consejo Nacional Electoral sobre sus asambleas internas. Cada conflicto no resuelto debilita su posición frente a aliados y adversarios. Para Petro, el episodio supone un desafío adicional. Sus llamados a ordenar la casa y a evitar que “un grupito” se adueñe del proyecto chocan con la percepción, expresada por Herrán, de que el presidente fue advertido y no corrigió a tiempo a quienes, desde su óptica, deformaron la democracia interna del movimiento. La tensión entre liderazgo de Gobierno y liderazgo partidista queda en primer plano. En paralelo, la emergencia de Colombia Red Profunda como plataforma impulsada por Herrán abre un nuevo frente en el espacio progresista. Dependiendo de su capacidad para atraer cuadros inconformes y articular alianzas, podría convertirse en un factor de presión sobre Colombia Humana o en un actor complementario que obligue a replantear la arquitectura de la izquierda de cara al próximo ciclo electoral.

La renuncia de Mary Luz Herrán es, en el fondo, una radiografía de los dilemas de la izquierda en el poder: cómo sostener la unidad sin asfixiar la pluralidad, cómo administrar el partido mientras se gobierna y cómo evitar que los conflictos internos terminen erosionando la legitimidad del proyecto transformador que se prometió a los votantes.

Si Colombia Humana asume este episodio como una oportunidad para revisar sus prácticas y fortalecer su democracia interna, la crisis podría convertirse en un punto de inflexión. Si, por el contrario, se limita a administrar el daño y cerrar filas, la fractura abierta por Herrán podría ser apenas la primera de varias grietas.

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