Sector servicios impulsa comportamiento inercial del IPC
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística publicó la cifra de inflación correspondiente a octubre de 2024, que alcanzó 5,51%. Este porcentaje representa el nivel más elevado del Índice de Precios al Consumidor registrado durante el año en curso, confirmando una trayectoria ascendente que inició en el mes de junio.
Los datos oficiales muestran una progresión mensual clara: 4,82% en junio, 4,90% en julio, 5,10% en agosto y 5,18% en septiembre, antes de alcanzar el 5,51% en octubre. Esta secuencia ubica al país 2,51 puntos porcentuales por encima de la meta del 3% establecida por la autoridad monetaria nacional.
En el ranking regional de inflación, Colombia ocupa el cuarto lugar entre las economías latinoamericanas. Venezuela encabeza la lista con 172%, seguida por Argentina con 31,8% y Bolivia con 22,2%. Este posicionamiento sitúa a Colombia en un grupo de países que enfrentan presiones inflacionarias significativas.
El análisis técnico del comportamiento inflacionario señala causas estructurales específicas. Según César Pabón, responsable de investigación económica en Corficolombia, el fenómeno responde al efecto inercial y la indexación automática de precios. Los servicios, particularmente arriendos y alimentación fuera del hogar, constituyen los principales vectores de este comportamiento.
El contexto temporal de la publicación de estos datos coincide con el inicio del periodo de negociación del salario mínimo para 2025. Declaraciones gubernamentales han propuesto un incremento del 11%, cifra que supera en cinco puntos porcentuales el nivel actual de inflación, generando debate entre diferentes sectores económicos.
Carlos Sepúlveda, director del Score de la Universidad del Rosario, evaluó la situación señalando que el país continúa en un proceso de estabilización sin haber alcanzado la inflación objetivo. Su análisis indica que esta circunstancia requiere mantener el énfasis en la política monetaria y podría implicar una desaceleración en la reducción de tasas de interés, o incluso un ajuste al alza.
Luis Alberto Villamarín, especialista en análisis internacional, plantea la necesidad de coordinación entre el gobierno y el sector empresarial antes de implementar incrementos salariales. Su evaluación técnica sugiere que un aumento del salario mínimo superior a la inflación podría reforzar la tendencia alcista de precios y afectar la capacidad productiva empresarial mediante ajustes en la planta laboral.
El panorama venezolano presenta la situación más crítica de la región. Según datos de Trading Economics con corte en abril, la inflación alcanza 172%, aunque no existen cifras oficiales recientes. Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional estiman que el indicador podría llegar a 269,9% al cierre de 2024 y escalar hasta 682,1% en 2026, con una contracción económica prevista del 3,0% para ese año.
Argentina registra una tasa de 31,8%, mientras Bolivia muestra 22,2% con una reducción de 1,1 puntos respecto al mes anterior y una variación mensual del 0,8%. El grupo intermedio incluye a Brasil (5,17%), Uruguay (4,32%) y Paraguay (4,10%), países que mantienen presiones moderadas pero superiores a sus objetivos de inflación respectivos.
El segmento de economías con mayor control inflacionario comprende a Guayana (3,8%), México (3,57%), Chile (3,4%), Perú (1,4%) y Ecuador (1,24%). Las economías desarrolladas presentan indicadores inferiores: Estados Unidos con 3% y Canadá con 2,9%, este último representando el nivel mínimo entre todas las economías analizadas.
Los datos presentados configuran un escenario que limita las opciones de política monetaria disponibles para el Banco de la República. La distancia respecto a la meta del 3% y la tendencia sostenida al alza durante cinco meses consecutivos condicionan las decisiones futuras sobre ajustes en las tasas de interés de referencia.
El periodo inmediato será determinante para observar las decisiones de política económica, particularmente en lo referente a las negociaciones del salario mínimo y los posibles ajustes en la estrategia monetaria. La convergencia hacia la meta inflacionaria requerirá coordinación entre las diferentes instancias de política económica del país.
