El meme revela miedos y costumbres bogotanas

La fotografía que desató la ola de memes fue difundida por la cuenta @memeotanto y muestra a Dua Lipa caminando por Chapinero Alto, a la salida de un restaurante al que asistió acompañada de su pareja, el actor Callum Turner, y de parte de su familia. En segundo plano se ven seguidores que intentan acercarse para una selfie, mientras la artista sostiene su bolso rojo pegado al cuerpo, con una postura que los usuarios interpretaron inmediatamente como una respuesta instintiva a los riesgos del “cosquilleo”.

Comentarios como “cuatro horas en Bogotá y ya aprendió cómo es que toca” o “por la forma en que aprieta el bolso oficialmente es rola” muestran cómo el humor funciona como lenguaje compartido para hablar de un problema estructural: la sensación de vulnerabilidad al caminar por la ciudad. El gesto se celebró porque, de algún modo, la cantante pareció leer rápidamente un código local que miles de personas reproducen todos los días, aun sin cámaras alrededor.

En una ciudad donde los habitantes han normalizado recomendaciones como llevar la mochila adelante, no mostrar el celular en la calle o cruzar la cartera por el pecho, ver a una figura internacional replicando esas estrategias genera identificación inmediata. Al mismo tiempo, pone en evidencia que la experiencia urbana de Bogotá sigue atravesada por la necesidad de diseñar “coreografías” para moverse en medio del riesgo, incluso en zonas gastronómicas y de entretenimiento como Chapinero Alto.

La reacción digital también confirma el peso que tienen los memes como forma de relato urbano. La foto del bolso se convirtió en un lienzo sobre el cual los usuarios proyectaron preocupaciones, orgullo y autocrítica. Algunos celebraron la capacidad de la artista para adaptarse al contexto; otros lamentaron que la postal más compartida de su paso por la ciudad no fuera un paisaje, sino una advertencia implícita sobre la inseguridad. En cualquier caso, la discusión terminó amplificando la atención sobre su presencia en Bogotá.

Paralelo a esta conversación, la agenda oficial de Dua Lipa en la capital sigue centrada en su concierto en el estadio El Campín, dentro de la gira Radical Optimism Tour. El show promete un repaso por sus grandes éxitos y por las canciones de su más reciente álbum, en un formato que ha sido probado ya en otras ciudades de Latinoamérica y que incluye un gesto muy comentado: la interpretación de una canción local en cada país.

En redes, las apuestas se reparten entre himnos pop colombianos y colaboraciones previas de la artista con músicos del país. Mientras unos cruzan los dedos por escuchar “Antología” o “Whenever, Wherever”, otros piden “Si antes te hubiera conocido”, “La camisa negra”, “Hawái” o “One Day”. Esa conversación, sumada al meme del bolso, muestra cómo las plataformas digitales se han convertido en espacio de negociación entre expectativas artísticas y realidades urbanas, donde los ciudadanos reclaman ser tenidos en cuenta tanto en el repertorio como en los relatos que salen de la ciudad.

La jornada previa al espectáculo dejó además una escena que contrasta con la preocupación por la seguridad: la foto de la cantante posando con el equipo del restaurante Selma, donde se le vio cenando. Allí aparece abrazada con más de 16 trabajadores entre meseros y cocineros, imagen que fue leída como prueba de cercanía y agradecimiento hacia quienes la atendieron, y provocó comentarios sobre su sencillez y humanidad, más allá de la figura pop global.

La visita de Dua Lipa a Bogotá confirma que, en la era digital, ninguna gira internacional se reduce al concierto. Cada paseo por la ciudad, cada gesto captado por un celular, termina alimentando conversaciones más amplias sobre seguridad, identidad y vida urbana.

Entre el meme del bolso, la foto con los meseros y la expectativa por la canción colombiana que podría sonar en El Campín, la capital se reafirma como escenario donde la cultura pop global se encuentra con los códigos y desafíos de una ciudad que todavía se pregunta cómo garantizar que caminar con tranquilidad no sea un lujo reservado solo para las estrellas.

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