Con nueve tendencias globales, el turismo en Colombia cambia su rostro
El sector turístico colombiano se encuentra ante un momento de evolución: los viajeros de 2026 no sólo buscan ver destinos, sino vivirlos desde su propia identidad, con bienestar, tecnología y conciencia social. Según el estudio de Booking sobre predicciones para 2026, las motivaciones cambian de “dónde” a “por qué”.
Para Colombia esto implica adaptar la oferta turística, descongestionando destinos tradicionales e impulsando nuevas experiencias que respondan al deseo de autenticidad, calma y conexión.
La personalización absoluta será una norma. Muchas personas ya no aceptan viajes “de catálogo”; quieren que cada trayecto refleje su esencia, gustos y valores. En Colombia, esto podría potenciar rutas regionales menos explotadas, con mayor protagonismo local.
Los alojamientos dejarán de ser solo un lugar para dormir. Casas con robots de limpieza, chefs automatizados y sistemas inteligentes serán parte de la experiencia de viaje. En Colombia, aunque la adopción será gradual, los alojamientos de lujo y boutique podrían liderar esta tendencia.
Viajar con un fin relacional también gana espacio: parejas, amigos o familias experimentarán viajes que testean vínculos, roles y compatibilidad. En Colombia, este modelo abre una ventana para ofertas curadas de convivencia, grupos pequeños y destinos de “retiro de vínculo”.
La gastronomía como memoria del viaje. Los recuerdos ya no serán solo imanes o postales, sino platos, ingredientes, utensilios o experiencias culinarias vividas. Colombia está bien situada para esto: cocina local, biodiversidad, tradición.
La espiritualidad y el silencio serán parte del viaje: más de la mitad de los viajeros colombianos buscan conexión con la naturaleza y actividades tranquilas como avistamiento de aves, pesca o recolección. Esta búsqueda de “menos ruido” es un cambio significativo.
Bienestar y experiencias locales se fusionan. Ya no basta con un spa: se demandan alojamientos, rutas y vivencias que integren salud, mente, cultura y entorno. En Colombia, las regiones rurales y naturales tienen gran potencial para recibir este tipo de turismo.
La sostenibilidad y la autenticidad se imponen. Viajar “con propósito” —respetando el medio ambiente, implicando a las comunidades y ofreciendo sentido— será la norma. Para Colombia, esto plantea la obligación de equilibrar el crecimiento turístico y la conservación cultural y ambiental.
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En definitiva, el turismo en Colombia para el año 2026 se proyecta como una experiencia transformada: más humana, más consciente, más tecnológica y más auténtica. Los viajeros desean que el viaje les hable de sí mismos, de su entorno y de los destinos que visitan. Para los prestadores, el reto está en adaptar infraestructura, narrativa y servicios a esta nueva realidad. Aquellos que lo logren estarán a la vanguardia de las nuevas formas de viajar en Colombia en 2026.
