El sobrino de la cantante reveló que fue retirado del área de bienestar para fans por decisión de la artista
La gira “Las mujeres ya no lloran World Tour” se ha convertido en el proyecto más ambicioso de Shakira en años recientes, con estadios llenos en América y Europa y un despliegue técnico que la posiciona entre las producciones latinas más potentes del calendario global. En medio de esa operación, que involucra a decenas de profesionales, una noticia llamó la atención de los medios: la salida de Tarik Mebarak, sobrino de la barranquillera, del equipo técnico que acompaña a la artista en cada presentación.
Durante buena parte de 2025, Tarik se encargó del área de bienestar para los fans, una responsabilidad que implica coordinar logística, seguridad y atención especial a quienes adquieren experiencias diferenciadas dentro del concierto. Desde el control de accesos hasta la supervisión de zonas exclusivas, su trabajo estaba diseñado para que el público viviera un show organizado y sin sobresaltos, algo clave para un tour que también se sigue con lupa desde Colombia por el impacto que tiene en la proyección internacional de la artista.
Según relató el propio joven en una entrevista con Vanitatis, su salida se produjo después de varias fechas en las que la exigencia del entorno quedó en evidencia. “Eran mis primeras veces con una gira así de loca”, comentó al describir la intensidad de jornadas que combinan viajes, montajes y conciertos casi sin pausa. Afirmó que cumplió con su labor, pero que no encajó del todo con la manera en que el equipo esperaba que se desenvolviera en ese ambiente.
La decisión, explicó Tarik, vino directamente de su famosa tía. “No le gustaba cómo me manejaba en ese ambiente y decidió que no volvía. Es un ambiente muy exigente”, resumió. Sus palabras no solo confirmaron el ajuste interno en el staff, sino que expusieron la cara menos visible de una gira de alto nivel: detrás de la puesta en escena que ven los fans, la rotación de cargos y la evaluación permanente del desempeño son parte del día a día.
El caso tiene una particularidad que lo hace noticia más allá de la farándula. Tarik no es un empleado cualquiera: es hijo de Tonino Mebarak, hermano mayor de Shakira y figura clave en su carrera desde sus inicios. El joven formaba parte de ese círculo cercano que la acompañó también en etapas personales complejas, como su residencia en Barcelona tras la ruptura con Gerard Piqué. Por eso, su salida del tour abrió preguntas sobre hasta qué punto la industria musical separa los vínculos familiares de las decisiones empresariales.
Mientras tanto, Shakira ha optado por el silencio. La artista no ha ofrecido declaraciones públicas sobre el tema y se mantiene concentrada en las últimas fechas del año, incluida la presentación en el Hard Rock Live de Hollywood, Florida, prevista para el 28 de diciembre. En Colombia, donde el seguimiento a la gira es constante, el episodio se lee como un ejemplo de cómo la profesionalización de la industria obliga a tomar decisiones difíciles, incluso cuando tocan a personas cercanas.
Tarik, por su parte, ha preferido destacar la experiencia positiva. Señaló que haber hecho parte del proyecto le permitió conocer desde adentro la operación de una gira mundial y aseguró que se queda con el aprendizaje. En un contexto donde ciudades como Medellín, Barranquilla o Bogotá buscan consolidarse como epicentros de espectáculos internacionales, la historia del sobrino de Shakira muestra la otra cara del éxito: la presión y la disciplina que también se exige a quienes están detrás de escena.
La salida de Tarik Mebarak de la gira “Las mujeres ya no lloran” confirma que la industria de los conciertos funciona con lógicas empresariales, incluso cuando hay familia involucrada. Para el público de Colombia y América Latina, el caso es una oportunidad para entender cómo se toman las decisiones en un tour global de Shakira, donde la exigencia profesional pesa tanto como los vínculos personales en la construcción de un espectáculo de talla mundial.
