Delincuentes atacaron una camioneta de alta gama y habrían escapado con dos maletas llenas de dinero

La noche del sábado en el sector de Los Lagartos, en el norte de Bogotá, empezó como cualquier otra: algunos vecinos veían televisión, otros volvían del trabajo y varios paseaban a sus mascotas cerca de la calle 116 con carrera 72. Pasadas las 7:40 p. m., el ruido de los carros y el murmullo habitual del barrio fueron reemplazados de golpe por una serie de detonaciones que hicieron eco entre los edificios. “Fueron varios tiros seguidos, se escucharon muy cerca”, contó uno de los residentes que, como muchos, se asomó a la ventana sin saber exactamente qué estaba ocurriendo.

En cuestión de segundos, la escena quedó clara: una camioneta Mazda de alta gama, que minutos antes se desplazaba por el sector, había sido interceptada por delincuentes que, según las primeras versiones, se movilizaban en moto. Los atacantes abrieron fuego directamente contra el vehículo, desatando una balacera que dejó a los peatones buscando refugio tras puertas, muros y carros estacionados. “Se escuchaban gritos, la gente no sabía si tirarse al piso o correr”, relató otra vecina que alcanzó a grabar parte de la escena desde un piso alto.

Cuando la humareda de los disparos se disipó, la camioneta quedó con varios impactos en la carrocería y los vidrios, según mostraron imágenes difundidas por medios nacionales. El vehículo habría sido abandonado pocas cuadras más adelante, sin placas visibles, mientras los agresores emprendían la huida. En el pavimento quedaron casquillos de bala y la marca de un ataque que volvió a encender las alarmas sobre la seguridad en el norte de la capital.

El mayor Milton Pachón Rojas, comandante de la estación de Policía de Suba, explicó que fueron las llamadas de los vecinos las que activaron la respuesta inmediata de las autoridades. Al llegar al punto, los uniformados encontraron a dos personas lesionadas que fueron atendidas y trasladadas a centros asistenciales. De acuerdo con los reportes médicos preliminares, las heridas no serían de gravedad, aunque los afectados permanecen bajo observación y custodia mientras se verifica su papel en los hechos.

Al mismo tiempo que los heridos eran evacuados, los investigadores comenzaban a reconstruir los minutos previos al ataque. Una de las líneas clave apunta a las dos maletas que habrían sido sacadas de la camioneta durante el atraco. Versiones en poder de la Policía indican que allí habría una suma de dinero importante, lo que sugiere que los delincuentes conocían los movimientos de las víctimas o tenían información previa sobre el contenido del vehículo. Esa pista, para muchos vecinos, es una muestra más de cómo el fleteo y el robo dirigido siguen presentes en la ciudad.

Al día siguiente, la luz de la mañana dejó ver con más claridad el escenario: cinta amarilla en algunas esquinas, patrullas circulando, residentes comentando lo ocurrido y fotografías del carro baleado circulando en redes sociales y grupos de WhatsApp. Varios habitantes del sector reconocieron sentir temor e incertidumbre, al tratarse de una zona que históricamente se percibía como tranquila y que en los últimos meses ha sido escenario de nuevos hechos de violencia, incluidos otros intentos de fleteo y ataques armados en vías cercanas.

En chats de conjuntos residenciales y juntas de acción comunal comenzaron a circular recomendaciones básicas: no caminar solo en horas de la noche, evitar portar grandes sumas de dinero, coordinar rutas seguras y reportar cualquier vehículo sospechoso. La balacera en Los Lagartos dejó dos heridos y el robo de unas maletas, pero también un barrio entero en alerta, preguntándose cómo blindarse de una criminalidad que ya no distingue entre sectores exclusivos y zonas populares en Bogotá.

La crónica de la balacera en medio de un atraco en la calle 116 con carrera 72, en el sector de Los Lagartos (Suba), muestra cómo un ataque de segundos puede transformar la percepción de seguridad de todo un barrio. Con dos personas heridas, una camioneta de alta gama baleada y dos maletas con dinero desaparecidas, el hecho se suma a otros episodios de fleteo y robo violento en el norte de la ciudad. Los residentes piden más presencia de Policía, cámaras y patrullajes, mientras las autoridades analizan este caso como una señal de alerta sobre la nueva dinámica de los atracos a mano armada en Bogotá.

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