La muerte de Dariel Giraldo se suma a la de otros tres santandereanos que murieron como combatientes en Ucrania, todos en busca de un salario más alto y estabilidad económica para sus familias
La noticia de la muerte de Dariel Alonso Giraldo Morales, un santandereano de 39 años que se enlistó como combatiente en Ucrania, se suma a una lista que no deja de crecer. Con su fallecimiento, ya son cuatro los santandereanos muertos en menos de seis meses en el conflicto entre Ucrania y Rusia, todos vinculados a unidades militares ucranianas y atraídos por la promesa de salarios más altos que los que podían obtener en sus labores en Colombia.
De acuerdo con el relato de su familia, Dariel salió de Cimitarra, Santander, y luego de trabajar en empresas de seguridad en Bucaramanga, decidió viajar a Ucrania a mediados de año. Allí se integró a una unidad que combate en el frente contra Rusia, motivado por dos factores: el deseo de volver a usar el uniforme y la posibilidad de recibir un ingreso mensual cercano a los 19 millones de pesos, muy por encima de los salarios habituales en la región.
La muerte del ex soldado ocurrió, según la información remitida desde Ucrania, el 16 de noviembre durante un ataque con drones rusos contra una posición en la que se encontraba con otros combatientes. Días después, el 19 de noviembre, un superior se comunicó con la familia en Santander para informar que, en medio de la operación, hubo dos muertos y un herido, y que uno de los sobrevivientes había identificado a Dariel entre las víctimas.
El drama para los allegados no termina con la confirmación del deceso. La zona donde se produjo el ataque está actualmente controlada por las fuerzas rusas, lo que vuelve extremadamente peligrosa cualquier misión para recuperar los cuerpos. A la hermana del santandereano le explicaron que enviar personal a esa área sería “un suicidio”, de modo que, al menos en el corto plazo, no es viable iniciar un proceso de repatriación. La familia tendrá que realizar los actos simbólicos de despedida sin restos físicos.
Este caso no es aislado. En los últimos meses se han conocido otros nombres de santandereanos que murieron en Ucrania: José Antonio Silva Camacho, Héctor Eduardo Salinas Romero y Javier Enrique López Olaya, todos exmilitares o hombres con formación en seguridad que vieron en la guerra una fuente de ingresos y la continuidad de su oficio. El patrón que comparten es el mismo: experiencia militar, salarios bajos en Colombia y la expectativa de un pago más alto en un escenario bélico internacional.
Para organizaciones de derechos humanos y analistas de seguridad, el fenómeno de colombianos que combaten en Ucrania plantea preguntas sobre la responsabilidad del Estado en la reintegración laboral de ex integrantes de las Fuerzas Militares. Aunque estos ciudadanos viajan por decisión propia y con contratos suscritos con un gobierno extranjero, la falta de opciones laborales dignas en departamentos como Santander empuja a muchos a estas rutas de alto riesgo, con consecuencias que luego terminan enfrentando las familias en municipios como Cimitarra y Bucaramanga.
A nivel consular, los casos de colombianos muertos en frentes de guerra foráneos evidencian que la capacidad de los países de origen para intervenir es limitada, especialmente cuando los cuerpos quedan en zonas controladas por fuerzas enemigas, como en este episodio bajo dominio ruso. La Cancillería suele brindar acompañamiento jurídico y emocional a las familias, pero en términos prácticos muchas veces no puede garantizar repatriaciones. En Santander, los allegados de Dariel insisten en que, aunque comprenden las restricciones, esperan que las autoridades nacionales monitoreen estos casos y generen alertas sobre los riesgos a quienes piensan viajar a Ucrania.
La muerte de Dariel Giraldo, el cuarto santandereano que pierde la vida en Ucrania en menos de seis meses, confirma la presencia constante de colombianos en el frente de batalla europeo. Atraídos por mejores salarios y por su vocación militar, exsoldados de Cimitarra, Bucaramanga y otros municipios de Santander se exponen a ataques como el que acabó con la vida de este combatiente. La dificultad para repatriar su cuerpo por el control ruso en la zona del ataque deja a su familia en un complejo duelo y abre el debate sobre la protección y la información que reciben quienes viajan a la guerra de Ucrania, un tema que seguirá siendo clave en la agenda noticiosa y en las búsquedas sobre santandereanos muertos en el conflicto.
